jueves, 16 de octubre de 2008

El problema “específico” de los combustibles
Polémica de alto octanaje: un conflicto que en cualquier momento puede explotar

• Alta inflación, mayores costos en los distintos sectores productivos que frenan el crecimiento económico y hasta cambio de hábitos en los hogares, son las consecuencias de los constantes incrementos del precio de los combustibles.
• Este escenario, ha llevado a todos los sectores políticos, económicos y sociales ha realizar enérgicas críticas contra este gravamen específico de las gasolinas y el diésel.



Por Diego Villar Salas



En un verdadero dolor de cabeza se ha convertido el alza de los combustibles para Guillermo Rojas (54), taxista de la comuna de Providencia. “Tengo dos hijos en la universidad y este año tuve que sacar un préstamo en el banco para renovar mi vehículo por exigencias del Ministerio de Transportes, sino me quedaba sin pega”, señaló.
Por lo anterior, su familia tuvo que ajustarse el cinturón al máximo y algunos lujos, como la televisión por cable e Internet, fueron cortados temporalmente ante necesidades más importantes. Con emoción Rojas señala que “manejar es lo único que sé hacer y gracias a mi esfuerzo de más de 35 años, mis niños pueden hacer lo que yo soñaba: llegar a la educación superior”. Aún así, le cuesta llegar a fin de mes con lo poco que le queda de sueldo.
Así como don Guillermo, son millones los chilenos afectados por las alzas a los hidrocarburos y las críticas contra el gobierno de Michelle Bachelet y específicamente sobre el Ministro de Hacienda, Andrés Velasco, han venido incluso desde la misma Concertación. Esto ha provocado que desde diversos sectores hagan llamados a modificar o eliminar el impuesto específico que afecta a los combustibles, ya que no está dando los frutos esperados y, además, perjudica directamente a las clases media y baja.
Dicho gravamen se crea en 1985 con el objetivo de recaudar recursos para financiar los gastos estatales asociados al terremoto de ese año. Desde esa fecha hasta 1992 el tributo fue fluctuante y luego se estableció un precio fijo: 3,6 Unidades Tributarias Mensuales (UTM) por metro cúbico. Posteriormente, este valor se vio afectado por una serie de alzas, hasta que el 1 de enero de 2001 alcanzó su precio más alto al llegar a 6 UTM/m3 (equivalente en la actualidad a 223.914 pesos) con el propósito de hacer frente a los problemas fiscales de la época. En palabras simples, por cada mil pesos que se gastan en combustibles, 400 pesos van a dar a las arcas del fisco.
La presión de los sectores políticos, económicos y sociales, sumada a los fuertes incrementos de las bencinas en los últimos meses, llevó al gobierno a inyectar, a partir de julio de este año, mil millones de dólares al Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (Fepco). Éste fue creado en 2005 -bajo la administración del entonces presidente Ricardo Lagos- con el propósito de contrarrestar las alzas en los precios de las gasolinas, el diésel y el kerosene causadas por los efectos que dejó el huracán Katrina en la costa del Golfo de México, lugar utilizado por Chile como referencia para calcular los valores del crudo.
Debido a la presión de los diversos sectores, se ha bajado en dos ocasiones –aunque de forma transitoria- el impuesto específico a los combustibles hasta llegar a las 3,5 UTM/m3. No obstante, las medidas no parecen ser suficientes puesto que los combustibles siguen en alza. Un claro ejemplo de lo anterior, es un estudio que realizó el Instituto Nacional de Estadística (INE) donde señala que hace 10 años la gasolina automotriz tenía un precio de 230 pesos el litro y en agosto de este año su promedio alcanzó la no despreciable suma de 704 pesos.
Consecuencias de las alzas
Chile es uno de los países más afectados con el alto valor de los combustibles. Esto producto de que es una nación dependiente de las importaciones: un 99% de su abastecimiento proviene del extranjero y los resultados son cada vez más negativos producto -en gran parte- a los altos costos de esta energía.
Uno de los efectos más importantes es que el crecimiento del país se reduce de forma ostensible. Tal como lo señala el economista del Instituto Libertad y Desarrollo, Tomás Flores, quien afirma que “si hay proyectado un 5% de crecimiento para este año y el barril de crudo tuviese un costo de 200 dólares por un tiempo prolongado, el país sólo alcanzaría un 3% de producción”.
Reflejo de lo anterior, son las palabras del Presidente de la Confederación de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa de Chile (Conapyme), Iván Vuskovic, el cual asegura que “producto del alza de los combustibles, todos los insumos suben y nosotros no podemos elevar los precios de inmediato, pues la gente común y corriente no está en condiciones de asumir más gastos”.
Como consecuencia, los consumidores han debido enfrentar nuevas alzas en las tarifas de la luz, puesto que el 34% de la generación eléctrica proviene del diésel. Además, se ha producido una reducción de entre un 7 y 10% en el ingreso de los hogares, aseguró Flores. “Ésta disminución se debe al alza del petróleo, del transporte y del aumento en los precios de los bienes y servicios cuya estructura de costos tenga relación con la energía”, enfatizó el economista.
Por último, los altos precios de las gasolinas inciden directamente en el aumento de la inflación, por lo que tomar cartas en el asunto se vuelve de crucial importancia.
Opinan los expertos
Tomás Flores señala que el impuesto a los combustibles debería ser reestructurado en vez de reducirlo o derogarlo, ya que según el economista dicho “gravamen tiene más de 20 años y hoy no se ajusta al contexto económico de Chile. Además, debería estar orientado a fomentar el uso de combustibles más limpios e incentivar a la gente para que use autos menos contaminantes y más eficientes”.
Por otro lado, el senador y Presidente de la Comisión de Hacienda, el demócrata cristiano Eduardo Frei Ruiz-Tagle, en entrevista con Radio Cooperativa el 6 de agosto pasado afirmó que “no era conveniente trabajar con el Fondo de Estabilización de los Precios de los Combustibles, sino que lo más adecuado sería bajar el impuesto específico a los combustibles. Eso es lo que pide la gente, eso es lo que necesita la economía".
Mientras, el senador RN, José García Ruminot, va más allá y asevera categóricamente que “si el precio internacional del dólar continúa en alza y el precio del petróleo se mantiene alrededor de los 90 dólares el barril, el impuesto debiese terminarse transitoriamente hasta que todo se regularice”.
Opinión similar tiene el Gerente General de la Asociación de Distribuidores de Combustibles (Adico), Sydney Houston, quien cree que “es un gravamen que hay que eliminar de raíz porque escapa a toda lógica. Además, sólo una parte de los chilenos paga por todos. Sin ir más lejos, las grandes compañías mineras están exentas del pago de estas tributaciones y nadie les dice nada, cuando éstas tienen un mayor poder adquisitivo que el ciudadano común”.
Una visión opuesta tiene la senadora miembro de la Comisión de Hacienda, Evelyn Matthei (UDI), pues cree que en estos momentos no se debe tocar el impuesto, “ya que los precios a las gasolinas están bajando y la situación económica en el mundo se torna cada vez más grave. De esta forma, si la situación financiera mundial empeora, se tendrán los fondos necesarios para hacer frente a una eventual crisis”, finalizó.
¿Y el dueño de la pelota?
Ante este escenario, todas las críticas apuntan hacia el Gobierno. Para Tomás Flores ha actuado “sólo para evitar que la inflación se dispare y no porque tenga el convencimiento de que el gravamen está obsoleto”.
Mientras, el García Ruminot va aún más allá con las críticas al señalar que la administración de Bachelet “ha actuado con timidez y todas las medidas tomadas para disminuir el precio de los combustibles son insuficientes”. Además, agrega que como consecuencia sube la inflación, lo que obliga al Banco Central a subir las tasas de interés entrando en un círculo vicioso donde los más afectados son las clases más desposeídas.
Houston se suma a las críticas y añade que Chile “es el único país latinoamericano que no ha bajado los precios de los hidrocarburos”. Al mismo tiempo, afirma que cambiar el precio cada siete días afecta directamente a las industrias y a las pymes porque “no pueden proyectar sus costos y lo más adecuado sería que la modificación a su valor se produzca por lo menos cada tres semanas”, concluye.
Por otro lado, Matthei piensa que los gobiernos de la Concertación “nunca debieron poner impuestos tan altos, ya que producen tremendas distorsiones en el mercado y ahora es muy difícil bajarlos debido a la crisis financiera mundial”.
Mientras que Vuskovic afirma que los únicos perjudicados son los consumidores, puesto que a los camioneros les subvencionan los combustibles y las empresas generadoras de energía no pagan impuesto específico”. Posición a la que se suma el Presidente de los Automovilistas de Chile, Héctor Pretch, quien agrega que “el estado sólo se ha enriquecido a costa de los combustibles y los únicos perjudicados somos las personas comunes y corrientes”.
Ante las críticas, el jefe de la billetera fiscal, Andrés Velasco, ha defendido el accionar del gobierno y su ministerio. Incluso señaló hace un par de semanas a El Mercurio que "entre todos hemos actuado de modo consensuado, prudente, responsablemente y esa es una fortaleza especial hoy en día a la hora de enfrentar los vaivenes de la economía internacional”.
Lo cierto, es que a corto y mediano plazo el panorama resulta toda una interrogante. A pesar de que la baja del precio del petróleo en un 40% (el 3 de julio llegó a la histórica suma de 146 dólares por barril y hoy está en los 90 de la divisa norteamericana) parece ser una buena noticia en medio de la crisis mundial. Hecho que corrobora Flores, quien cree que “los costos irán bajando, al igual que otros productos”.
No obstante, esto aún no se ha visto reflejado en el precio de los combustibles y son muchos los chilenos afectados por el alza de los combustibles que ven con resignación como los valores de los hidrocarburos suben y suben.
Mientras tanto, Don Guillermo sólo espera que “el gobierno se ponga en el lugar de la gente que se saca la mugre trabajando y haga algo con el impuesto específico, ya que quiero que el precio de los combustibles bajen para normalizar mi vida”.


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“La gente está desesperada con el precio de los combustibles”
Juan Araya, Presidente de la Confederación Nacional de Dueños de Camiones (Cndc), fue el líder del movimiento que tuvo paralizado el país por 3 días y que, debido a lo anterior, logró un histórico acuerdo con el gobierno. Compromiso que señalaba que a partir de julio pasado se aumentaba el porcentaje de recuperación del impuesto especifico al diésel a un 80% y que en 2009 incorporará el 20 restante para completar el 100%. Sin embargo, el abrazo con el Ministro de Transportes, René Cortazar, quedó en el pasado.
- ¿Qué pasó tras el acuerdo con el Gobierno?
- Quedamos conformes en el momento, pero eso ya pasó hace tres meses y hoy la realidad es distinta. El petróleo sigue subiendo, aún cuando desde julio su precio ha bajado en un 40%.
- ¿Cómo les han afectado las diversas alzas de combustible?
- Tiene una incidencia en el 50% de nuestros costos. La gente está desesperada ya que los bancos nos cerraron las puertas, el petróleo esta cada vez más caro y debemos pagar todo al contado.
- ¿Piensan tomar alguna medida de presión al respecto?
- Por ahora no, pero muchos dueños han debido parar sus camiones porque ya no les sale a cuenta mantenerlos y pagar un chofer. Así que el gobierno debe hacer algo al respecto porque la situación es sumamente preocupante.
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