• Se podrían considerar las “Patch Adams” del Hospital Regional de Talca. Cuatro profesionales se preocupan hace más de un año de entregarle cariño y alegría a las decenas de niños que pasan por el centro de pediatría del recinto. La misión: sacarle una sonrisa a los pequeños y hacerlos sentir como en casa
Decenas son los pequeños que llegan hasta el Hospital Regional de Talca por diversas complicaciones. Sus estadías pueden durar semanas, meses e incluso años. Hecho que cualquier persona que en algún momento haya estado internado en algún recinto de salud pública sabe lo complicado que es, situación que empeora aún más cuando se trata de menores de edad.
Sin embargo, en noviembre del año pasado se abrió una puerta para los pequeños que hasta ese entonces, la estadía en el recinto hospitalario se transformaba en un verdadero dolor de cabeza, no sólo para los niños sino que también para los padres y sus respectivas familias.
Así es como arribó un grupo de cuatro jóvenes profesionales (una Psicóloga, una Asistente Social, una Educadora de Párvulos y una Educadora Diferencial respectivamente) pertenecientes a la Fundación Integra. “Las tías de las manitos”, como son reconocidas debido a que sus delantales están adornados por estampados de pequeñas manos de colores, en poco más de un año se han ganado el cariño de los menores, de los papás de ellos e incluso del personal del hospital.
Para la coordinadora del proyecto y psicóloga, Valeska Arenas, el equipo busca “darle un apoyo psicológico y social a la salud, ya que muchas veces sólo se enfoca al tema médico y las partes sociales no tienen cabida. Sin embargo, acá sí se ha dado y el personal de planta ha reconocido nuestra labor”.
La idea es que la hospitalización no se transforme en un retroceso y que la separación de sus padres no sea algo traumático, por eso el rol de la “tías” es mantenerlos estimulados y darles apoyo y cariño en todo momento.
Además, la Tía Valeska señaló que acompañan a los pequeños durante todo el proceso, se preocupan de gestionar la adquisición de medicamentos e incluso han logrado establecer nexos con instituciones externas para conseguir apoyo, tal es el caso del centro Teletón de Talca, más diversos municipios y consultorios de la Región.
EXPERIENCIAS
La tarea de las tías tiene un lado positivo, el de ayudar a pequeños que en muchos casos provienen de familias mal constituidas, con serios problemas de conformación y que sufren por dificultades tales como no contar con la presencia de su padre o con papás que tiene problemas de adicción a las drogas o al alcohol, por eso la alegría de las muchachas se incrementa cuando ven que un pequeñito sale adelante gracias al aporte de su trabajo.
No obstante, tal cercanía con los niños se transforma en un arma de doble filo, ya que tal como cuenta Valeska “a veces se viven experiencias bastante fuertes, ya que está la parte afectiva y emocional que tiene la hospitalización, donde muchas veces hay dolor y sufrimiento. Pero también está la gratificación de que nos hemos encontrado en muchas ocasiones con niños que nunca habían tenido un juguete en sus manos, que no tenían acceso a muchas cosas y nosotros hemos ido generando estas oportunidades” y esto asegura, es la principal motivación todos los días.
En cuanto a un caso que se le venga rápidamente a la memoria, la Psicóloga no duda y recuerda a una pequeña “que estuvo durante meses hospitalizada, con muchas intervenciones y vimos todo su proceso de rehabilitación. Después de todo lo que sufrió la vimos sonreír, la enganchamos con la Teletón y estuvimos a su lado durante la etapa en que salió adelante”. Además, reconoce que aunque ellas no quieren, indefectiblemente terminan encariñándose con los chicos.
También recuerda a una madre de uno de los bebés que padecía anorexia y no estaba en condiciones mentales como para hacerse a cargo de su hijo, por eso es que se contactaron con Servicio Social para que le tratase el problema. De esta forma pudo salir adelante, se estabilizó y logró estar en condiciones de cuidar a su pequeño. “Hasta el día de hoy nos agradece porque no sólo nos preocupamos de su bebé sino que también de ella”, señala emocionada Arenas.
Sin embargo, la situación cambia radicalmente cuando las salas se tiñen de gris, especialmente cuando un pequeñito fallece. “Antes de que ocurriese teníamos la interrogante sobre cómo íbamos a reaccionar en el caso de la muerte de un pequeño. Pero lo hemos sabido sobrellevar y cuando ha sucedido un caso así, hemos acompañado a las familias y decidimos como equipo estar todas presentes cuando ocurre un hecho de tal magnitud”, puntualizó.
RECONOCIMIENTO
Valeska señala que su esfuerzo es grande y eso se ha visto graficado en el reconocimiento que han recibido por partes de las familias, autoridades y el resto de los funcionarios del Hospital Regional, asegura que “hemos tenido bastante apoyo por parte del personal. Están contentos con nuestra labor y nos consideran un aporte”.
Los padres son los más agradecidos, tal es el caso de la madre de la pequeña Emilia Rojas, Cristina Meza, quien piensa que realizan “un conjunto de acciones para que me sienta bien dentro de todos los problemas que tengo. Estando ellas me voy tranquila a casa”, concluye.
Para la jefe de Unidad de Lactantes, doctora Margarita Aliaga, “la labor de las niñas es sumamente importante, ya que son un nexo entre los profesionales de la salud, las familias y los niños hospitalizados. Además, su inserción ha sido sumamente positiva, nos ayudan en la entrega educativa, a mantenerlos estimulados y a pesquisar problemas sociales que podrían incidir en la enfermedad de los pequeños”. Por todo lo anterior, es que Aliaga espera que el proyecto continúe, debido a la gran contribución que llevan a cabo.
Mientras que para el subdirector del Hospital Regional, doctor Luis Jaime, “la experiencia ha sido bastante buena. Es un proyecto que desde un principio nos pareció excelente y le hemos dado la importancia y seriedad que se merece”. Por último, concluye señalando que espera tener en los próximos meses una evaluación definitiva, ya que quiere que la “tías de las manitos” continúen desarrollando su trabajo.
EXPERIENCIA INOLVIDABLE
Para una de las integrantes, la educadora de párvulos, Marianne Bonnecarrere, la labor que realiza “es super gratificante, ya que uno va viendo como se van recuperando. Además, aprenden, se entretienen con nosotros y ya no ven el hospital como algo negativo”.
Mientras que para la asistente social, Paz Carvallo, “la experiencia ha sido satisfactoria, porque trabajamos para elevar la calidad de la atención y hacemos más alegre la estadía de los pequeños”.
Por último, la educadora diferencial, Paulina Lobos, va más allá al señalar que “este trabajo más que la parte técnica, es para el alma. Todos los días me acuesto pensando en lo agradecida que estoy de Dios por mi labor, a quien le pido disculpas por ser tan exigente, ya que acá una se da cuenta que con pequeñas cosas se puede hacer feliz a tanta gente”.
Por lo menos la ganas están, tanto el Hospital como las “tías de las manitos” quieren continuar con este plan piloto que la da un poco de oxigeno al cuestionado recinto. Ahora sólo falta que el proyecto sea aprobado y que el Ministerio de Hacienda se decida a financiar una obra que con tan pocos recursos, logra algo que el dinero muchas veces no puede: lograr la sonrisa de un pequeño.
Diego Villar
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El objetivo del proyecto
El proyecto “Centro de atención psicosocial para niños hospitalizados y sus familias en el Hospital Regional de Talca” tiene por objetivo otorgar apoyo complementario al abordaje médico de los pequeños -que tienen entre 3 meses y 5 años de edad- que se encuentran enfermos y deben pasar una temporada en las unidades de pediatría o cirugía del servicio de salud pública. El propósito es disminuir las alteraciones que producen la enfermedad y la hospitalización.
En muchos casos los niños que más requieren de estos servicios no pueden acudir a los establecimientos, por eso, la Fundación Integra busca innovar con programas que le permitan a la institución acercase hasta ellos. Así es esta idea que surge gracias a un convenio suscrito entre el organismo público y el Servicio de Salud de la Región del Maule y que está enfocado en dos áreas que son las siguientes:
• Psicosocial: consiste en apoyar psicológicamente a padres e hijos; crear una coordinación de redes con otras instituciones tales como consultorios, municipalidades, Teletón, entre otros; apoyar el proceso de recuperación de los pequeños; estar presentes en caso del fallecimiento de alguien; seguimiento una vez que son dados de alta; entrega de colaciones a familias que llegan desde sectores rurales e incorporar a los niños a los jardines infantiles de Integra si es que el caso lo amerita.
• Estimulación-Lúdica: está área tiene como propósito crear estrategias de estimulación multisensorial; crear modelos de conducta que favorezcan el desarrollo de los pequeños; entregar juegos acorde a las necesidades y edad de los hijos; fiscalizar que los padres cumplan con las indicaciones médicas y, si el caso lo amerita, acompañarlos a los diversos controles que son citados.
El financiamiento del proyecto es aportado en un 100% por la Fundación Integra, institución pública que tiene 18 años de experiencia trabajando por el desarrollo integral de los niños que viven en vulnerabilidad social en Chile y administra y supervisa en forma directa la ejecución del programa.
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Testimonio de una madre
El staff que se encuentra trabajando en el hospital confeccionó un cuaderno especial, donde los padres de los pequeños hacen observaciones a la labor que cumple el equipo de la Fundación Integra. A continuación, un escrito de la mamá de un pequeño que estuvo internado en el Servicio de Lactantes:
“Tías de Integra: agradezco de todo corazón el trabajo que ustedes realizan, no tengo duda que el mayor beneficio de este trabajo para ustedes tiene que ver con la gratificación del alma. Estoy muy contenta de saber que ustedes estarán siempre pendientes de las necesidades de los niños que llegan al recinto hospitalario.
Que bueno saber que existen personas como ustedes que ponen todo su amor y dedicación para quienes de verdad lo necesitan. Que Dios bendiga este proyecto y a cada una de sus integrantes”.
Cartas como estas, tal como lo señala la tía Valeska, “nos confirma que lo que hacemos tiene un impacto, que significa algo y que los padres y pequeños realmente valoran nuestra labor”.
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